martes, 22 de noviembre de 2011

Luis de Camoens (1524 - 1580)

El poeta portugués es uno de mis preferidos. Os Lusiadas es uno de los mejores poemas épico-cultos del Renacimiento y sus Rimas lo convierten en uno de los grandes poetas del XVI. Cuando en la Navidad del 2006 visité su tumba en los Jerónimos de Lisboa tuve una de las experiencias más profundas que he sentido en mi vida, experiencia  sublime, en el sentido que  dan a este último término los teóricos del XVIII: lo que penetra nuestro ánimo de admiración y asombro elevándole sobre su estado ordinario [...] una impresión que tiene algo de deliciosa, pero grave, mezclada de cierto respeto que toca en severidad.
Cuando veo el vídeo que tomé en aquella ocasión vuelvo a sentir, al menos en parte, aquella sensación y he querido compartirla.

video

He querido además acompañar las imagenes con alguno de sus sonetos y, buscando, me he encontrado con que también D. Francisco de Quevedo lo admiró, como demuestra el conocido soneto del poeta español, que también transcribo.

Amor é fogo que arde sem se ver;                      Es hielo abrasador, es fuego helado,     
É ferida que dói e não se sente;                           es herida que duele y no se siente,
É um contentamento descontente;                   es un soñado bien, un mal presente,
É dor que desatina sem doer;                               es un breve descanso muy cansado.

É um não querer mais que bem querer;           Es un descuido que nos da cuidado,
É solitário andar por entre a gente;                   un cobarde con nombre de valiente,
É nunca contentar-se de contente;                    un andar solitario entre la gente,
É cuidar que se ganha em se perder;                un amar solamente ser amado.

É querer estar preso por vontade;                      Es una libertad encarcelada,
É servir a quem vence o vencedor;                    que dura hasta el postrero paroxismo;
É ter com quem nos mata lealdade.                   enfermedad que crece si es curada.

Mas como causar pode seu favor                        Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
Nos corações humanos amizade,                       ¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
Se tão contrário a si é o mesmo Amor?            el que en todo es contrario de sí mismo.

           Luís de Camões (1524-1580)                          Francisco de Quevedo (1580-1645)



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